Las elecciones de octubre de 2026 en Brasil serán las primeras en realizarse tras la popularización de herramientas de inteligencia artificial (IA) lo suficientemente avanzadas para crear videos o imágenes realistas de figuras públicas. A 30 días de que sean los comicios, el Tribunal Superior Electoral (TSE) intenta regular el uso de esa tecnología, mientras los usuarios en redes sociales propagan contenidos sintéticos con diferentes fines, entre ellos, desinformar. El equipo de verificación de la AFP analizó 28 contenidos creados artificialmente, que suman más de 10 millones de visualizaciones, y las clasificó en cinco grupos para comprender cómo se está aplicando la IA en esta contienda electoral.
Capturas de pantalla de publicaciones realizadas en Facebook, TikTok, Youtube e Instagram. Símbolos de inteligencia artificial (IA) añadidos por la AFP
El 4 de octubre, Brasil celebrará la primera vuelta de sus elecciones generales en las que además de presidente y vicepresidente se elegirán gobernadores e integrantes del Congreso. Ante el impacto de la tecnología en el proceso electoral, en marzo la TSE estableció normas para el uso de IA en las campañas políticas, entre ellas la obligación de etiquetar los materiales que contengan contenido creado o editado con esa tecnología.
Las autoridades electorales también prohibieron el uso de ' deepfakes' y contenido sintético para " simular el discurso o las acciones de personas reales con el fin de beneficiar o perjudicar a candidatos". Medida cuyos límites fueron cuestionados tras la proyección de un video hecho con IA del expresidente Jair Bolsonaro durante la convención del Partido Liberal a finales de julio.
Sin embargo, el uso de IA en materiales políticos no se limita a campañas oficiales. En redes sociales esa tecnología también se utiliza para generar desinformación viral que aparece principalmente en cinco formatos.
Casi la mitad del contenido generado por IA verificado por la AFP desde inicios de 2026 utiliza esa tecnología para manipular imágenes de políticos o figuras públicas haciéndolas parecer que emiten declaraciones polémicas o que respaldan o critican a candidatos específicos.
Un ejemplo es un video falso en el que el exministro y candidato a gobernador de Sao Paulo por el Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, supuestamente afirma que disfruta " cobrar impuestos a los pobres" y que no considera justo imponer tasas a los millonarios.
En la grabación original, Haddad hablaba de una visita al presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT).
También circuló un video del expresidente Tancredo Neves supuestamente criticando a Bolsonaro en 1985, pero la grabación se alteró con IA. Estas secuencias manipuladas con esa tecnología que muestran a figuras políticas han sido contenidos recurrentes durante las campañas.
Otro formato común de desinformación electoral, que representó casi un tercio del contenido generado con IA que verificó la AFP, es la simulación de publicaciones periodísticas, ya sea manipulando imágenes de periodistas y medios reales o creando noticieros ficticios.
Las investigaciones sobre el Banco Master y los posibles vínculos políticos de su propietario, Daniel Vorcaro, inspiraron contenidos en los que supuestos periodistas informaban falsamente que el banquero había colaborado con la justicia e involucrado en el caso a Lula da Silva y magistrados del TSE.
Otras piezas crearon imágenes artificiales de supuestas portadas o publicaciones periodísticas para dar credibilidad a propuestas de los candidatos. Por ejemplo, una página que simulaba ser el medio brasileño InfoMoney, "informó" que Bolsonaro propuso eliminar el salario mínimo.
Captura de pantalla tomada el 18 de marzo de 2026 de una publicación en Facebook. Símbolo de inteligencia artificial (IA) añadido por AFP
La AFP detectó que durante acontecimientos políticos en curso, circularon contenidos fabricados para alimentar narrativas falsas.
Un ejemplo es una imagen generada con IA de una reunión en la que el presidente Donald Trump supuestamente le grita a Lula en la Casa Blanca, la cual fue compartida tras la visita del mandatario brasileño a Washington, en mayo.
Asimismo, durante una manifestación organizada en enero por Nikolas Ferreira, diputado federal que buscaba la reelección, se difundió una foto modificada artificialmente para aumentar el número de participantes de la marcha.
Captura de pantalla tomada el 22 de enero de 2026 de una publicación en Instagram
Diversas publicaciones manipularon con esta tecnología los resultados reales de encuestas o inventaron estadísticas para simular que un candidato específico lideraba las intenciones de voto.
La IA también se utilizó para sembrar dudas sobre la neutralidad y la integridad del proceso electoral, un caso es una imagen alterada que mostraba a "Pilili", la mascota de la urna electrónica, haciendo el gesto de la "L", en referencia a Lula.
Mediante herramientas de IA también se crearon imágenes realistas que vinculaban a los candidatos con personas involucradas en investigaciones de delitos.
Esa estrategia se usó en fotos que mostraban a Bolsonaro abrazando a Daniel Vorcaro o posando con Antônio Carlos Camilo Antunes, quienes son investigados por fraude.
Por su lado, la campaña de Bolsonaro difundió fotos de Lula supuestamente acompañado por Vorcaro.
Capturas de pantalla tomadas el 22 de julio de 2026 de publicaciones difundidas en Facebook e Instagram
Los contenidos generados con IA desafían los conceptos y categorías existentes sobre qué constituye material engañoso.
El 20 de agosto, el TSE ordenó retirar de redes sociales una publicación satírica que utilizaba ' deepfake' para mostrar a Bolsonaro abrazando a Vorcaro. El magistrado André Mendonça determinó que aunque era un contenido de carácter humorístico, infringía la legislación electoral.
" En este caso, la sátira constituye una campaña negativa. Es uno de esos supuestos en los que su uso está restringido", explicó a la AFP Marcelo Alves, profesor del Departamento de Comunicación de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro e investigador del Instituto Democracia em Xeque.
Bruno Mattos, coordinador de proyectos del Laboratorio de Estudios de Internet y Redes Sociales (NetLab) de la Universidad Federal de Río de Janeiro, añade que el tema no es fácil de resolver y debe debatirse.
" Dicho contenido tiene el potencial de influir en las decisiones de los votantes. Debemos sopesar todos estos factores", señaló.
Las publicaciones verificadas por la AFP han acumulado más de 10 millones de visualizaciones y dos millones de interacciones en redes sociales.
Mattos considera que la difusión viral está relacionada con el hecho de que " la capacidad de generar contenido es muy superior a la que existía anteriormente".
Además de que se trata de " contenido más realista, con menos errores evidentes, que facilitan engañar y manipular el comportamiento de los votantes", que está amplificado por los sistemas de las plataformas que fomentan material " sensacionalista y extremista con un fuerte componente emocional".
Alves agrega que la difusión viral de dicho contenido también depende de los sesgos preexistentes.
" Si uno está dispuesto a creer que [algo es cierto], lo verá e, independientemente de si es IA o no, lo creerá", comentó.
Ambos investigadores reconocen los avances del TSE en las resoluciones referentes a los ' deepfakes' y que se establezcan límites a los algoritmos recomendados por las plataformas y expresan su preocupación en materia de rendición de cuentas y la supervisión de la redes sociales, así como los alcances del tribunal.
La AFP ha verificado más de 50 casos de desinformación relacionados con las elecciones en Brasil de 2026.
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